IN MEMORIAM Dr. Alberto Rex González

COMUNICADO DEL INSTITUTO INTERDISCIPLINARIO PUNEÑO – UNCa

Los integrantes de la Comunidad Académica del Instituto Interdisciplinario Puneño de la Universidad Nacional de Catamarca, hoy día miércoles 28 de Marzo de 2012 queremos recordar muy especialmente al Dr. Alberto Rex González, al enterarnos de su desaparición física a sus 93 años de edad en la ciudad de La Plata, Provincia de Buenos Aires.

Mucho, es lo que se ha escrito sobre él, numerosos fueron sus aportes científicos y humanos, el Dr. Alberto Rex González fue arqueólogo, antropólogo y médico argentino que se destacó en el estudio del pasado prehispánico de las culturas sudamericanas y en especial en las del Noroeste Argentino. Fue sin lugar a dudas, un pionero.
Podríamos repasar sus múltiples logros, sin embargo queremos testimoniar nuestro pesar, homenajeándolo y recordar algunas anécdotas que lo vincularon con aquella lejana región puneña que él conoció.

Durante la década de 1950 visitó en tres oportunidades la región de Laguna Blanca,  al norte del Departamento Belén en la Provincia de Catamarca, realizando estudios antropológicos y excavaciones arqueológicas, sentando un precedente ineludible para las restantes investigaciones que se llevaron a cabo en la región, de la cual nuestros trabajos desde el InIP-UNCa, en el mejor de los casos, son solo su continuidad. Esas visitas las realizó a lomo de mula, algunas veces solo, otras acompañado, como cuando conformó una misión científica en 1955 desde la Sociedad Argentina de Americanistas junto a Armando R. Bazán, Julián Cáceres Freyre, Ramón R. Olmos, Federico E. País y Mariano Pagés.

En su último viaje, realizado junto a su esposa -Ana Elsa Montes-, dejó algunos recuerdos indelebles en un viejo lagunisto que gustaba llamarse, su amigo: Don Pantaleón Guitián (nacido en 1916 y fallecido en enero del año 2011 en un accidente fatídico donde un alud –o volcán, como dicen en la región- arrasó su casa de paredes de pirca y techo de cardón, monte y torta…). A Don “Panta” le gustaba relatar cuando lo visitó en su casa el Dr. González, y cómo mientras Doña Montes le compraba una manta de llama, el Dr. González le mostraba en un álbum de fotos –seguramente de la colección Benjamín Muñiz Barreto- las imágenes de su tío Don Sinforoso Guitián y de su abuelo, parientes a quienes así pudo volver a ver –al menos en imágenes- y de los que solo mantenía recuerdos. Sirva de homenaje la importancia de una “historia mínima” para dimensionar la impronta que aún sin proponérselo fue dejando incluso en un paraje olvidado de aquel remoto Noroeste argentino.

Instituto Interdisciplinario Puneño
Universidad Nacional de Catamarca

28 de Marzo de 2012