La restauración de los menhires

Viernes 17 de Junio de 2011 |(La Gaceta)

Se hallan entre los tesoros arqueológicos más valiosos de Tucumán y a lo largo de los años pasaron a integrar las promesas de los gobernantes de turno de que se haría con ellos una «reparación histórica», luego de que en 1977, durante el gobierno militar de Antonio Bussi, los menhires fueran trasladados desde su emplazamiento original en Casas Viejas hasta un loma frente al dique La Angostura con «fines turísticos». La comunidad científica puso el grito en el cielo porque se había perdido para siempre la posibilidad de desentrañar el significado de estas piedras milenarias.

Tras marchas y contramarchas y promesas, la «repatriación» de los menhires se realizó el 24 de marzo de 2000; se los emplazó en La Sala, frente a la plaza de El Mollar. Transcurrieron 10 años. En septiembre de 2010, una especialista chilena en conservación, restauración y protección de monolitos, coordinó un taller de conservación de menhires, organizado por la Dirección de Patrimonio de la Provincia, junto al Ministerio de Relaciones Exteriores de la Nación. Participaron también especialistas de Salta y Catamarca, así como de la carrera de Arqueología de la UNT, guías del parque y miembros de la comunidad indígena de El Mollar y Casas Viejas. En el taller se capacitó en acciones básicas de conservación. Se efectuó un trabajo de acción directa sobre los menhires de limpieza, remoción de líquenes y tratamiento contra la acción de las lluvias, que es uno de los factores de deterioro. «La importancia de los menhires reside, primero, en su tremenda belleza, pero sobre todo en su valor simbólico, ya que su significado todavía está en estudio. No es lo mismo que un patrimonio de pobladores que ya no existe. En este caso ellos están; son los herederos vivos, allí radica la trascendencia de conservar este patrimonio», dijo la experta en esa oportunidad. Durante la capacitación se limpiaron siete piedras, y desde entonces se avanzó con otras 10. Un arqueólogo de la Dirección de Patrimonio del Ente Cultural señaló que la idea es efectuar el trabajo en el 50% de los 124 menhires hasta septiembre u octubre. La labor de limpiar una de las piedras puede llevarles un día a dos personas, en este caso guías de la Reserva Arqueológica Los Menhires.

En 1897, en las proximidades del río del Rincón en Tafí del Valle, el arqueólogo Juan B. Ambrosetti descubrió el primero y alertó a la comunidad científica sobre su valor. Se trataba de un gigante de piedra de 3.10 m de alto por 60 cm de ancho y 20 de espesor. Se lo bautizó con el nombre de menhir, palabra celta que significa «piedra parada o larga». Los monolitos pertenecen a la cultura Tafí que se desarrolló en el Valle entre los años 300 AC y los 800 de nuestra era. Las teorías sobre su significado difieren. Una sostiene que los monolitos tallados estaban pintados, lucían plumas y formaban parte de ritos fúnebres. Otra los asocia a cultos fálicos y de fertilidad de la tierra y una tercera se inclina por la tesis de que eran un medio para determinar solsticios y equinoccios.

Nos parece positivo que se avance en la recuperación de estos legados arqueológicos, así como en la jerarquización del predio donde están emplazados. Sería importante que se profundizara el estudio sobre el origen y significación de los menhires y que se enseñara en las escuelas acerca de las culturas que poblaron el Valle, para que los chicos y también los adultos conozcan la historia del lugar donde viven, se sientan orgullosos de sus tesoros y los cuiden.